Crítica, Revista Hispanoamericana de Filosofía, Volume 31, number 93, diciembre 1999
Wittgenstein on the Social Character of Language
[Wittgenstein sobre el carácter social del lenguaje]
Sílvio Pinto
Instituto de Investigaciones Filosóficas
Universidad Nacional Autónoma de México


Abstract: En el presente trabajo intento resolver el conflicto aparente entre los aforismos finales de las observaciones sobre el seguimiento de reglas (§§138 a 243 de las Investigaciones filosóficas). En los párrafos 241-242, Wittgenstein afirma que la comunicación lingüística requiere un acuerdo entre los hablantes en relación con el idioma que hablan, lo que sugiere que el carácter social del lenguaje consiste justamente en el hecho de que todos los que lo usan de manera competente lo comparten esencialmente; sin embargo, lo enunciado en el párrafo siguiente (243) -la posibilidad de que un lenguaje tenga solamente un hablante- pronto contradice esa idea. El ejemplo de lenguaje solitario que Wittgenstein ofrece es el de una persona que habla exclusivamente en monólogo. Si un lenguaje así es posible, entonces, ¿dónde residiría el aspecto social del lenguaje? Además de buscar una manera de disolver el mencionado conflicto entre los párrafos 241-242 y 243, procuro dar una respuesta wittgensteiniana a esta última pregunta.

En la sección 2 comienzo por acercar el problema wittgensteiniano de seguir reglas al escepticismo sobre el significado introducido por Kripke. Sostengo que ambos problemas contienen una dimensión constitutiva y una dimensión epistemológica. La primera se podría expresar de la siguiente manera: ¿qué es lo que constituye el seguimiento de una regla lingüística o el uso de una palabra con un determinado significado? La dimensión epistemológica del problema de seguir reglas se traduce en la cuestión de cómo conocemos nuestro propio seguir reglas lingüísticas y también el de las demás personas. Con estas distinciones es más fácil entender el argumento usado por Wittgenstein para rechazar la concepción privatista del seguimiento de reglas: tal concepción simplemente no da una respuesta satisfactoria a la cuestión constitutiva del problema. Se ha sugerido que la refutación del enfoque privatista sobre el significado habría llevado a Wittgenstein a adoptar una concepción comunitaria del significado, aunque muchos comentaristas han reconocido la existencia de evidencia textual contraria a tal propuesta exegética.

En la sección 3 defiendo la idea de que en las Investigaciones Wittgenstein propone una concepción intermedia sobre el significado y las reglas lingüísticas, la cual cae entre la posición privatista y el enfoque comunitario. Sostengo que el enfoque wittgensteiniano es interpretativo, aunque con rasgos que lo distinguen de la concepción quineana y, sobre todo, de la posición davidsoniana. Intento mostrar también que el interpretacionismo aquí atribuido a Wittgenstein no está de ninguna manera sujeto a la célebre paradoja de las interpretaciones (§201), ya que la noción de interpretación presente en la paradoja es distinta de la que conforma el enfoque interpretacionista wittgensteiniano.

En la sección 4 trato de establecer las semejanzas y las diferencias entre el enfoque comunitario y la concepción interpretativa. Presento el primer enfoque como si diera la siguiente respuesta a la cuestión constitutiva sobre el significado: la corrección del uso de las palabras está constituida por el uso que hace de su idioma un miembro de la comunidad lingüística. El criterio comunitario de corrección lingüística depende, por lo tanto, de los juicios de un observador externo. A pesar de que considera indispensable que haya acuerdo entre hablante y oyente respecto de muchos de sus juicios empíricos, la concepción interpretativa wittgensteiniana no toma tales juicios como constituyentes del significado lingüístico. El significado está constituido, según tal concepción, por nuestras prácticas interpretables.

Finalmente, en la sección 5 presento una respuesta a la pregunta sobre el aspecto social del lenguaje según el Wittgenstein interpretativo. Para que la actividad de una persona se pueda caracterizar como un lenguaje, es necesario que sea interpretable. Esto requiere, en primer lugar, un observador externo. Para que tal observador pueda interpretar al hablante, entonces, en segundo lugar, ambos tienen que estar más o menos de acuerdo respecto de la mayoría de sus juicios empíricos; en tercer lugar, tienen que ser lo suficientemente parecidos desde el punto de vista biológico; en cuarto lugar, tienen que coincidir más o menos en cuanto a los criterios de evaluación de la actividad lingüística del hablante. Este conjunto de condiciones conforma el carácter social del lenguaje para Wittgenstein, según mi interpretación; no obstante, dichas condiciones no exigen que la práctica lingüística sea estrictamente compartida en el sentido de que sea exactamente idéntica para todos los hablantes de un mismo "idioma".
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