Crítica, Revista Hispanoamericana de Filosofía, Volume 13, number 39, December 1981
Parmenidean Semantics
[]
William D. Anderson
The University of Denver

Morris Lazerowitz
Hampshire College

Abstract: Algunas afirmaciones hechas por filósofos dan la impresión de que la investigación filosófica es similar a la investigación empírica; esto es, que los problemas filosóficos han de resolverse mediante hallazgos empíricos. Wittgenstein mantiene al respecto una opinión contraria.
Sin embargo, incluso los filósofos que parecen sostener el elemento empírico en la investigación filosófica (Hume y Russell serían ejemplos de esto) dan muestras de que una investigación empírica no es, al fin de cuentas, la indicada para dar razón de la problemática filosófica. La implicación parece ser, el menos en el caso de Hume, que un filósofo empirista es uno que habla de la necesidad de consultar los sentidos al investigar la realidad pero que, como su contraparte racionalista, conduce sus propias investigaciones sin abandonar jamás el dominio del pensamiento —ideas o conceptos—. Si esto es así, entonces hay un problema: saber cómo es posible aprender algo acerca de las cosas sin tener que apelar, de hecho, a las cosas mismas, como lo hacen los hombres de ciencia en sus investigaciones.
Más de 2,000 años atrás, Parménides insistía en señalar que la razón, sin ayuda de los sentidos, era la única capaz de determinar la verdad o falsedad de enunciados acerca de lo que hay. De manera análoga, parece que los actuales filósofos del lenguaje esperan obtener información ontológica mediante el análisis del uso ordinario del lenguaje. Pero, ¿qué quiere decir esto? Los filósofos lingüistas no piensan, realmente, que la mera emisión de palabras tenga un efecto creador de denotaciones; no porque “bruja” tenga un uso ordinario habrá brujas.
Este artículo discute la posición de Flew que señala que el argumento del caso paradigmático es la clave acerca de por qué se apela filosóficamente al “cómo hablamos”. Pero es importante dar una interpretación adecuada de tal argumento, para poder dar razón de qué es lo que realmente muestra. La interpretación que se propone, para no tener que atribuir a los filósofos creencias extrañas acerca del mundo o una ceguera momentánea acerca de cuestiones de uso, es una que considera las posiciones filosóficas como proponiendo, de manera encubierta, cambios artificiales en el uso ordinario; cambios que no se introducen para un empleo cotidiano. La propuesta concreta de los autores al argumento de Flew, es que éste se propone como un enunciado de implicación formal (entailment); acerca de estos enunciados, para determinar su valor de verdad, no se requiere una investigación empírica, lo que los hace ser parmenídeos en el sentido antes señalado. Por otra parte, en el enunciado implicativo se propone la modificación en el significado (en el uso) de los términos. Flew, como su contraparte parmenídea, es un sastre semántico. De manera encubierta se diseña el uso y produce para nosotros la noción, vívida, pero falsa, de que un filósofo lingüista es un lexicógrafo ontológico; un lexicógrafo que intenta aprender hechos acerca de la existencia de las cosas a partir de una investigación acerca de cómo hablamos.
[J.A.R.]
Keywords:

| PDF in English (303 Kb)