Crítica, Revista Hispanoamericana de Filosofía, Volume 11, number 32, August 1979
Testing Ethical Theories: The Right and the Good Again
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Kai Nielsen
The University of Calgary

Abstract: En este artículo, Kai Nielsen se propone discutir la refutación hecha por W.D. Ross a la suposición de Moore de que un acto justo es lo mismo que un acto que “produce el mayor bien posible”. Para Ross un acto justo es aquél que “debe llevarse a cabo” independientemente de la cantidad de bien que produzca. Lo que Nielsen pretende argüir es que, si bien Ross tiene razón en pensar que “acto justo” no es lo mismo que “acto moralmente bueno”, no logra, sin embargo, refutar la idea utilitarista de que lo que hace que un acto sea justo es aquello que nos proporciona, bajo ciertas circunstancias, la mayor cantidad de bien.
La preocupación de Nielsen está, pues, en encontrar un criterio útil para discernir, entre uno o más actos, cuál debe ser o no ejecutado. Este criterio ha de ser proporcionado, piensa Nielsen, principalmente por los axiólogos éticos y no por los deontologistas, que se encuentran absortos en otro tipo de obligaciones.
El criterio que Ross utiliza para discernir entre dos o más acciones es aquél que apela a las convicciones morales que se basan en la experiencia concreta de los hombres. Por ejemplo: si tenemos que decidir entre la acción A, que consiste en sostener una promesa, y la acción B, que consiste en romperla, y siendo el caso de que el bien acarreado por B es sólo ligeramente mayor al bien acarreado por A tendríamos, según Ross, que decidirnos por ejecutar A. Esta conclusión, no obstante, está en desacuerdo con la teoría utilitarista (y con la concepción de Moore) según la cual debemos ejecutar siempre la acción que nos proporcione el mayor bien.
Ross basa su punto de vista en la idea de que, siendo nuestras convicciones morales más arraigadas las que nos hacen inclinarnos por A, debemos seguirlas, pues ninguna teoría abstracta de la moral puede guiarnos mejor para la acción que este tipo de juicios. Sin embargo, el criterio de Ross parece no resultar tan sólido cuando consideramos la cantidad de grupos sociales y culturales que sostienen diferentes convicciones morales, tantas veces contradictorias entre sí. Esto lleva a Nielsen a preguntarse lo siguiente: Si tengo una teoría P suficientemente coherente y adecuada a los hechos, la cual resulta compatible con todas mis convicciones excepto con una convicción S firmemente arraigada en mí, ¿qué debo hacer? ¿Debo modificar y aun deshacerme de mi teoría P para seguir siendo fiel a mi convicción S? Parece absurdo, sin embargo, permanecer aferrado a una creencia que no encaja ni con la teoría satisfactoria P ni con muchas otras teorías morales perfectamente articuladas y plausibles que sostienen otras personas razonables. ¿Por qué no buscar entonces —pregunta Nielsen— otro tipo de criterio para probar nuestras teorías morales? ¿Por qué no poner, en el lugar de nuestras convicciones firmemente arraigadas, nuestros gustos y deseos, por ejemplo, o nuestros intereses?
El artículo de Nielsen se propone pues, considerar estos dos criterios alternativos y enfrentarlos con la proposición de Ross de que cualquier teoría moral que esté en conflicto con nuestras convicciones morales concretas debe ser modificada o abandonada.
[Beatriz Quintero]
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