Crítica, Revista Hispanoamericana de Filosofía, Volume 10, number 29, August 1978
The Neglected Freedom
[La libertad olvidada]
James A. Gould
University of South Florida

Abstract: Para James A. Gould, los filósofos que han tratado el concepto general de libertad se dividen en dos grandes grupos. El primero de ellos pone de relieve, como idea central, el ser libre de coacción. Esta vieja tradición es usualmente conocida como la “libertas negativa”. Entre sus principales prosélitos se hallan Hobbes, Locke, y recientemente Cranston. Para ellos “ser libre” significa “X es libre de Y”.
Gerald MacCallum propuso una variante de la liberta negativa ampliando el significado de “X es libre” a “X es libre de Y para hacer Z”. Según él, esta frase recoge el significado total de la libertad.
El segundo grupo tiene defensores restringidos y amplios. Un teórico restringido como P.H. Patridge argumenta que además de la libertad con respecto a la coerción, la libertad completa requiere una adecuada libertad política y económica. Una persona debe tener los medios que le permitan alcanzarla.
La teoría amplia está representada por Mortimer y Herbert Muller. Ellos creen que la libertad tiene tres grandes componentes: la libertad natural o libre albedrío; la libertad adquirida o personalidad libre; y, por último la libertad circunstancial, que tiene como subcategorías las libertades económica, política y social. Gould agregaría también la libertad climático-geográfica.
El artículo de Gould tiene como fin primordial analizar un aspecto de la libertad adquirida: lo que está es; por qué ha sido rechazada y finalmente, su aplicación al concepto de “libertad positiva” de Isaiah Berlin.
Kant y Rousseau, en algunos pasajes de sus obras, se han referido a la libertad adquirida. Pero ésta ha sido rechazada por la mayoría de los humanistas en sus escritos sobre la libertad. Esto se debe, posiblemente, a que los escritores occidentales han estado muy preocupados por los problemas de la libertad política. Por el contrario, en el mundo oriental, la libertad adquirida juega un papel muy importante: ha sido defendida por filósofos y teólogos.
La libertad adquirida es una “libertad interna”. Este tipo de libertad se muestra en la vida de las personas que viven grandes ideales, y que poseen una combinación rara de coraje, inteligencia, humildad, talento, templanza, integridad, generosidad, obstinación, voluntariedad, etc. Así, Sócrates fue “libre” a pesar del vejamen de los atenienses: Martin Luther King fue “libre” a pesar de las amenazas de muerte, la vigilancia del FBI, etcétera. No estuvieron libres de coacción, pero alcanzaron personalidades “libres”. Por tanto, podemos llamar a ésta la libertad de la personalidad libre.
Este significado de libertad puede entenderse mejor gracias a la definición de Mortimer Adler: “Es una libertad poseída sólo por aquellos hombres que, a través de la adquisición de la virtud o la sabiduría, son capaces de querer o vivir como deberían en conformidad con la ley moral o con un ideal conveniente a la naturaleza humana.” Este ideal no tiene que ser necesariamente moral; puede ser estético (como ha señalado Muller), religioso (Cristo, Buda) o psicológico (Freud, Fromm, etcétera).
Esto no quiere decir que todos los ideales anteriores u otros sean igualmente adecuados. Los juzgamos según criterios de consistencia, claridad y comprensión.
La razón por la que el concepto de libertad adquirida no se ha discutido como debiera es la siguiente: se ha considerado que el único tipo de libertad es la “libertad negativa”, según la cual un nombre es libre cuando no es constreñido o coercionado a actuar de alguna manera. Durante siglos las democracias occidentales han estado obsesionadas con la “libertad negativa”. Ésta entraña también la idea de un sistema económico de libre empresa, que considera cualquier restricción al esfuerzo económico como una restricción a la libertad. Debido a que el mercado libre representa la libertad negativa, este último concepto se ha arraigado en el modo occidental de vida, especialmente en los Estados Unidos.
¿Qué bases tenemos para creer que la “libertad adquirida” sea un tipo de libertad? Hay tres. La primera es que los filósofos más importantes en la historia, de Platón a Russell, han considerado la “libertad adquirida” como un tipo de libertad. Lo extraño es que no se hayan preocupado por discutirla. Una segunda evidencia la da el hecho de que, cuando preguntamos qué individuos se consideran “libres” en el presente siglo, se mencionan nombres como Luther King, Eleanor Roosevelt, Picasso, etcétera. ¿Qué tienen en común? Todos ellos han vivido por un ideal, ya sea estético, religioso, psicológico o ético. Estos individuos adquirieron a través de su carácter la habilidad para vivir de acuerdo a su ideal. Cada uno de ellos ha tenido un fuerte sentido de identidad, y esa identidad brota de un ideal de vida; por él y en él las personas son libres. La mayoría de nosotros somos capaces de vivir por un ideal significativo, pero lo importante es el sentido de identidad de uno. Una forma de establecer este hecho es considerar a esos individuos que no estimaríamos personalidades libres. Los antihéroes de las novelas recientes son buenos ejemplos: seres cuyas vidas fueron determinadas por acontecimientos que actuaron sobre ellos; hombres que no tuvieron un ideal adecuado. Nixon es un hombre cuyos ideales morales (y, en consecuencia, su sentido de identidad) resultan difíciles de encontrar. Si tiene alguno, es el ideal de la adquisición de dinero, un ideal inadecuado.
Ideales como la adquisición de dinero, poder o fama exhiben muy frecuentemente a un hombre que no es libre. En muchos casos afectan al hombre.
La libertad adquirida es un concepto de grado. Un hombre que la tiene posee una personalidad libre. Aunque ningún hombre tiene una personalidad libre completa; y es posible que ningún hombre sea completamente no-libre. Decir que la libertad es un concepto de grado es decir que el hombre es libre un cierto periodo de tiempo o de cierta manera. En este sentido podemos decir que Eleanor Roosevelt fue más libre que Marilyn Monroe.
La tercera razón por la que la “libertad adquirida” es un tipo de libertad es la siguiente: Aun si una persona tiene (libre) albedrío, suficiente dinero, derechos sociales, aceptación social y ambiente placentero, no podría llamarse “libre”. Esto sucedería en el caso de que los ideales del individuo fueran autodestructivos.
Hay algunas objeciones. Primera: ¿por qué no llamar a Sócrates “bueno” en lugar de libre? Muchos hombres son buenos pero no los describimos como libres. A un hombre que cuida y ama a su familia suele llamársele bueno, pero nos reservamos la palabra “libre” para aquellos que viven por sus ideales. Son sus logros extraordinarios, vía su ideal de vida, los que nos impulsan a llamarlos hombres libres.
Otra posible objeción es la siguiente: ¿puede uno ser determinado por las circunstancias y tener aún un ideal que lo haga una personalidad relativamente libre? Spinoza contestó afirmativamente. Además, es posible vivir por un ideal y no tener libre albedrío.
El tercer problema lo plantea la pregunta: ¿puede uno ser libre a través de una compulsión para seguir un ideal? La respuesta es no, debido a que los ideales de gente así no son para ellos una meta según un camino racional.
Si existe algo así como la libertad adquirida, la fórmula de MacCallum no se aplica a ella. La decisión de seguir un ideal ético no es un acto que libere de nada a una persona. Es el acto de un ser activo, positivo. Por tanto, la fórmula de MacCallum es inadecuada.
La libertad adquirida no es vista como tal por el hombre ordinario. Esto se debe a tres motivos: (a) el hombre corriente ha sido adoctrinado en la libertad negativa; (b) iguala la libertad con sus logros pequeños-burgueses, y (c) considera la vida del crítico social demasiado difícil para ser una vida libre.
En suma, el hombre puede ser libre de distintas maneras: puede tener libre albedrío; libertad política, económica, ambiental y social; puede estar libre de constreñimiento y coerción; pero le hombre puede también adquirir una personalidad libre gracias a sus ideales. Esto último ha sido rechazado y se niega que sea un tipo de libertad independiente.
Isaiah Berlin se ha ocupado de la libertad adquirida al referirse al concepto de “libertad positiva”. Berlin divide el concepto de libertad en dos partes: la libertad positiva y la negativa; ambas partes son opuestas, mutuamente excluyentes y juntas dan una descripción completa de la libertad. La libertad negativa, según Berlin, “consiste en no ser interferido por los demás”. La libertad positiva es “la libertad para ser dueño de uno mismo”. Esta libertad tiene dos vertientes: la personal (representada por el budismo y el estoicismo) y la social (representada por las filosofías de la autorrealización de Hegel y Marx).
Berlin rechaza la libertad positiva individual, que en el estoicismo culmina en el suicidio; rechaza también la libertad positiva social, que lleva al totalitarismo en la filosofía de Hegel.
El error de Berlin, señala Gould, consiste en haber tomado una posición extrema frente a la libertad positiva. Lo cierto es que hay tipos adecuados e inadecuados de libertad positiva, tanto individual como social. El siguiente esquema muestra una variedad de posibilidades:

 

 

(1) Relativamente   adecuada:

Estoicos

Buda

Sócrates

Kant

 

Personas

individuales

 

 

 

 

(2) Relativamente inadecuada:

Sofistas

Epicúreos

Nietzscheanos

Freudianos

Calvinistas

Libertad positiva

 

 

 

 

 

(3) Relativamente adecuada:

Algunas comunas

Una nación progresista unificada

Una familia unida

 

Grupos

colectivos

 

 

 

 

(4) Relativamente inadecuada

Hegelianismo

La crítica de Berlin a la libertad positiva se basó en casos del tipo (2) y (4), por eso es incorrecta.
En conclusión, Berlin no acepta que uno pueda adquirir una personalidad relativamente libre a través de un ideal personal o colectivo. Por tanto, se equivoca al rechazar la “libertad adquirida”, i.e., la libertad de la personalidad libre.
(Sebastián Lamoyi)
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