Crítica, Revista Hispanoamericana de Filosofía, Volume 9, number 27, December 1977
"Because" and Good Samaritans
["Porque" y los buenos samaritanos]
James E. Tomberlin
California State University, Northridge

Frank McGuinness


Abstract:

Sean A y B enunciados de cualquiera de los tipos “a es F” o bien “a hace α”. Y léase el operador deóntico de deber, O, de la siguiente manera “Debe ser que”. Entonces es ciertamente tentador suponer que si A implica formalmente a B, y OA, entonces OB. Como un reflejo de esta opinión tenemos, claro está, el principio de la lógica deóntica estándar de que si ⊢AB, entonces ⊢OAOB. Se ha argumentado, sin embargo, que diversos casos de la Paradoja del Buen Samaritano —casos en los que, supuestamente, para algunos enunciados A y B, A implica formalmente a B, OA y, sin embargo ∼OB— muestran que es incorrecto el anterior principio deóntico.

El propósito del presente artículo es, en pocas palabras, formular una nueva versión de la Paradoja del Buen Samaritano, versión que (hasta donde sabemos) no se ha discutido en la literatura sobre el tema. Esta nueva versión, que gira en torno a la muy notoria noción de porque, se compara y contrasta críticamente con versiones anteriores, más estándar, de la paradoja; inicialmente se la defiende, entonces, en contra de diversas objeciones; y, finalmente, se propone una solución tentativa que apela a nuestro análisis de cierta clase de enunciados “porque”.

Nuestra nueva versión de la paradoja puede presentarse de la siguiente manera: Susana trabaja en una tienda de antigüedades de la localidad y está sola. Poco antes de cerrar, un sujeto extraño entra, vacía la caja de dinero y apuñala sin piedad a Susana. María, quien iba esa noche a cenar con Susana, llega al exterior de la tienda. Puesto que Susana no se encuentra allí a la hora convenida, María revisa la puerta de entrada. Aun cuando la tienda parece estar completamente vacía, la puerta no está cerrada. Preocupada, María entra y encuentra a Susana tendida en el piso y de inmediato le administra los muy necesarios primeros auxilios. Aquí, parecería que A implica formalmente a B:

A: Porque Susana ha sido apuñalada y sólo María puede auxiliarla, María ayuda a Susana.

B: Susana ha sido apuñalada.

Además, es tentador mantener que OA pero ∼OB. De esta manera surge un problema agudo: después de todo ¿es éste un contraejemplo genuino a un principio deóntico ampliamente aceptado?

Para responder a esto, nuestra propuesta es que es preciso considerar las condiciones de verdad de cierta clase de enunciados “porque”. Los enunciados “porque” en cuestión son todos y sólo aquellos que —cuando se afirman en las condiciones apropiadas— pretenden ser una explicación de por qué son verdaderos enunciados de la forma “a hace α”, donde a es una persona y α es alguna acción. Llamemos a esta clase (de enunciados “porque”) β. Entonces, proponemos:

Donde Porque φ ψ pertenece a β. Porque φ ψ es verdadero si y sólo si (a) φ es verdadero, (b) ψ es verdadero, y (c) φ/ψ es verdadero (donde “φ/ψ” es una abreviatura conveniente para la expresión disyuntiva “o bien el hecho de que φ es una razón para que suceda que ψ o bien el hecho de que φ es la causa de que suceda que ψ”).

Equipados de esta manera, criticamos nuestra versión “porque” de la Paradoja del Buen Samaritano de la siguiente forma. La oración “Debe ser que A” es ambigua y puede leerse de alguna de las siguientes dos formas:

A1: O (((Susana ha sido apuñalada y sólo María puede auxiliarla) & (María ayuda a Susana) ) & (Susana ha sido apuñalada y sólo María puede auxiliarla/María ayuda a Susana))).

y

A2: (Susana ha sido apuñalada y sólo María puede auxiliarla) & (O ((María ayuda a Susana) & (Susana ha sido apuñalada y sólo María puede auxiliarla/María ayuda a Susana))./

De éstas, A2 es sin duda verdadera mientras que A1 es ciertamente falsa. Supongamos que “Debe ser que A” se lee de la manera A1. Claro está que lo que de acuerdo con A1 debería ser, implica formalmente a B. Pero “Debe ser que A”, así leída, es falsa y no hay paradoja. Por otra parte, supongamos que leemos “Debe ser que A” como A2. Es claro que así leída “Debe ser que A” es verdadera. Pero lo que en este caso debe ser —obsérvese el alcance del operador deóntico de A2— no implica formalmente a B. Y así, una vez más, no hay paradoja.

[Resumen de James E. Tomberlin y Frank McGuiness]
Keywords:

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